El fútbol de clubes, en el año 2000, estaba en plena transición. Europa se consolidaba como el centro económico y mediático del deporte, pero la FIFA buscaba otra cosa: una competencia realmente global, con todos los campeones continentales en un mismo torneo. Así nació el primer Mundial de Clubes de la FIFA, celebrado en Brasil. Y aunque parezca un borrón en la historia, aquella edición inicial dejó lecciones, leyendas y sorpresas que merecen ser contadas.

El sueño de la FIFA… y la oportunidad sudamericana

La intención era clara: romper el eje exclusivo Europa-Sudamérica de la antigua Copa Intercontinental. En este nuevo formato, campeones de África, Asia, Oceanía y Concacaf también tendrían su lugar. La sede elegida fue Brasil, el país que respira fútbol. Y los clubes participantes, una mezcla vibrante de tradiciones, estilos y realidades económicas:

Corinthians, Vasco da Gama, Manchester United, Real Madrid, Necaxa, Al-Nassr, Raja Casablanca y South Melbourne.

Una final local… pero cargada de historia

Corinthians y Vasco da Gama, los representantes brasileños, entendieron de inmediato lo que estaba en juego. No era solo un trofeo: era defender la identidad del fútbol sudamericano ante el proyecto de globalización que proponía la FIFA.

El Maracaná fue el escenario. Vasco tenía a Romário, Edmundo, Juninho Pernambucano; Corinthians a Dida, Freddy Rincón, Luizão, Vampeta. La final terminó 0-0, pero fue intensa. Y en los penales, Dida se volvió héroe. Corinthians se proclamó campeón del mundo… en casa.

Pero el verdadero impacto llegó en el partido por el tercer lugar

Ese día, en el mismo estadio, se enfrentaron David vs Goliath: Necaxa de México y el Real Madrid. Y aunque el cartel parecía indicar que el triunfo del equipo español era inminente, el desarrollo fue otra historia.

El Madrid llegó con un plantel galáctico que ya empezaba a formarse:

  • Raúl, emblema y capitán.
  • Fernando Hierro, líder defensivo.
  • Savio, Helguera, McManaman, Samuel Eto’o y Fernando Morientes.

Por su parte, Necaxa jugaba con determinación e inteligencia. Empataron 1-1 y fueron a penales. Y ahí ocurrió lo impensado: el club mexicano venció al Real Madrid 4-3, con una frialdad admirable.

Y sí: también estaba el Manchester United… pero no como esperábamos

El vigente campeón de la Champions League acudió al torneo tras renunciar a la FA Cup, en parte por presiones políticas de la FIFA al fútbol inglés. Pero su actitud fue distante, como si estuvieran en una pretemporada exótica.

Aún así, aquel equipo tenía nombres que definieron una era:

  • David Beckham
  • Gary Neville
  • Ryan Giggs
  • Roy Keane
  • Dwight Yorke
  • Andy Cole
  • Y un joven arquero llamado Mark Bosnich

Con ese plantel, empataron ante Vasco en un emocionante 3-3, pero fueron eliminados por el Necaxa.

Un torneo adelantado a su tiempo

Brasil 2000 no fue un fracaso deportivo, pero sí una víctima de su contexto. La FIFA lo canceló en los años siguientes por falta de apoyo económico tras la quiebra de su socio comercial ISL. El formato no regresó oficialmente hasta 2005.

Pero su valor simbólico quedó: fue el primer intento de darle igualdad de condiciones a todas las confederaciones del fútbol. Fue también la primera vez que equipos como Necaxa o Al-Nassr pudieron mirar a los ojos a los gigantes europeos.

Hoy, a las puertas del nuevo Mundial de Clubes 2025…

Este verano, la FIFA vuelve a intentarlo —ahora con una estructura más robusta, 32 equipos y una ambición mucho mayor. Pero el recuerdo de Brasil 2000 sigue vivo como advertencia y como inspiración: los nombres pueden llenar estadios, pero el alma del fútbol está en la sorpresa, la entrega y la historia que nadie espera.

Y si Necaxa venció al Real Madrid en penales, no hay razón para pensar que este nuevo Mundial no pueda regalarnos otro milagro.

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